Redacción.-En medio del profundo dolor que embarga a su familia, la madre de Carlos Manuel Gil Reyes, conocido cariñosamente como “Carlito”, solicitó ayuda para obtener una visa humanitaria que le permita viajar de manera urgente a Estados Unidos, luego de que su hijo fuera encontrado sin vida tras permanecer desaparecido durante varios días en Río Delaware, Filadelfia.
Entre lágrimas y visiblemente afectada por la tragedia, la mujer expresó que necesita trasladarse cuanto antes a territorio estadounidense para participar en los trámites correspondientes relacionados con el caso y conocer de primera mano las circunstancias que rodearon la muerte de su hijo.
“Yo necesito saber, yo necesito tener paz”, manifestó la madre de Carlos Manuel, mientras hacía un llamado a las autoridades competentes para que puedan agilizar el proceso de visado ante la difícil situación que atraviesa la familia.
Según nuestro corresponsal en la zona, Raúl Moreno Cárdenas, la muerte de Carlos Manuel Gil Reyes ha causado gran consternación tanto en la comunidad dominicana de Filadelfia como en su pueblo natal Villa La Mata, Cotuí de la provincia Sánchez Ramírez donde nació, creció y era ampliamente conocido por su trabajo como barbero.
Durante los días en que permaneció desaparecido, familiares, amigos y miembros de la comunidad mantuvieron la esperanza de encontrarlo con vida. Sin embargo, el hallazgo de su cuerpo puso fin a una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a sus seres queridos tanto en República Dominicana como en Estados Unidos.
Previo al hallazgo, el padre, la hermana y la madrastra de Carlos Manuel habían solicitado públicamente que se investigara a fondo lo ocurrido, alegando que existían interrogantes sobre las circunstancias de su desaparición. La familia ha insistido en que desea respuestas claras y que las autoridades determinen con precisión qué sucedió.
Carlos Manuel tenía aproximadamente cuatro años residiendo en Estados Unidos, donde trabajaba como barbero y había logrado ganarse el cariño de numerosas personas dentro de la comunidad dominicana. Además, deja en la orfandad a dos niñas, quienes, según familiares, han vivido con angustia la ausencia de su padre y ahora enfrentan el dolor de su pérdida.




