BRASIL.-La Justicia de Santa Catarina condenó por fraude y falsa identidad a Amanda Maria Souza de Oliveira, una brasileña de 38 años que durante 14 meses se hizo pasar por una niña de 12 para vivir con una familia de Joinville, en el sur de Brasil.
De acuerdo con el proceso, Oliveira utilizaba el nombre falso de “Gabriele” y logró convencer a la familia de que era una menor en condición de vulnerabilidad. Durante el tiempo que permaneció en la vivienda, sus anfitriones asumieron gastos de alimentación, alojamiento y otras necesidades.
Para mantener el engaño, la mujer adoptaba comportamientos infantiles, entre ellos hablar con una voz aniñada y utilizar artículos asociados a niños. También afirmaba haber sido víctima de abusos y aseguraba que había recibido hormonas de manera forzada, explicación con la que justificaba su apariencia física adulta.
La acusada también sostuvo que tenía condiciones de salud que requerían atención, mientras la familia cubría parte de sus necesidades médicas. Según la acusación presentada por el Ministerio Público, entre los beneficios obtenidos estaban vivienda, alimentación, transporte y medicamentos.
El caso comenzó a ser descubierto luego de que surgieran contradicciones en la historia de Oliveira y una persona cercana a la familia identificara informaciones sobre otros episodios similares relacionados con ella. Las autoridades determinaron posteriormente que tenía antecedentes vinculados con hechos parecidos en otros estados brasileños.}
Durante las investigaciones, Oliveira reconoció haber mentido sobre su edad e identidad, aunque negó que su intención fuera obtener beneficios económicos. Según su versión, buscaba recibir cuidado y protección.
“Había un cierto vacío en mí, una necesidad de tener ese tipo de cuidado, y siempre lo busqué”, expresó ante la corte.
La defensa sostuvo que la creación de una identidad falsa respondió a una situación de vulnerabilidad y argumentó que Oliveira había vivido en las calles y atravesado dificultades durante años. Sus abogados también rechazaron que hubiera existido una intención directa de provocar pérdidas económicas a la familia.
Sin embargo, el tribunal consideró que el hecho de que las víctimas asumieran sus gastos mientras ella utilizaba una identidad falsa constituía una ventaja económica obtenida mediante engaño.


