NEPAL.-El número de personas fallecidas por la devastadora riada que golpeó a Nepal aumentó a 1,355, mientras que cerca de 5,000 permanecen desaparecidas, de acuerdo con el más reciente balance de las autoridades.
El desastre ocurrió el pasado 26 de agosto en varias zonas del país, especialmente en regiones cercanas a la frontera con China. Las fuertes corrientes de agua, lodo y escombros arrasaron comunidades enteras y provocaron graves daños en carreteras, puentes, viviendas e instalaciones hidroeléctricas.
La emergencia también ha afectado al Tíbet, donde se han reportado decenas de fallecidos y cientos de personas cuyo paradero continúa sin conocerse. Las autoridades de ambos territorios mantienen las operaciones de búsqueda mientras intentan acceder a zonas que quedaron aisladas tras la destrucción de importantes vías de comunicación.
Uno de los mayores desafíos para los equipos de rescate se encuentra en las centrales hidroeléctricas. Alrededor de 900 trabajadores permanecen desaparecidos en distintas instalaciones, y las autoridades consideran que más de un centenar podrían encontrarse atrapados dentro de túneles.
Pese a la magnitud de la tragedia, las operaciones han dejado algunos rescates que han renovado las esperanzas de encontrar más sobrevivientes. En los últimos días, equipos especializados han logrado sacar con vida a personas que permanecieron durante varios días atrapadas bajo los escombros o dentro de túneles afectados por la riada.
Las labores de emergencia se desarrollan en condiciones especialmente complicadas debido al terreno montañoso, los derrumbes y las dificultades de acceso. Los rescatistas utilizan maquinaria pesada, helicópteros y equipos especializados para localizar a las personas desaparecidas y retirar los materiales que bloquean las entradas de algunas estructuras.
El desastre también provocó una importante afectación a la infraestructura energética y de transporte de Nepal. Varias centrales hidroeléctricas resultaron dañadas, mientras que carreteras y puentes quedaron destruidos o cubiertos por grandes cantidades de lodo y rocas, dificultando el traslado de ayuda y de equipos de rescate.
Este lunes, Nepal celebró una jornada nacional de duelo por las víctimas de la catástrofe. Las banderas fueron colocadas a media asta en edificios gubernamentales, mientras familiares de personas desaparecidas realizaron ceremonias simbólicas ante la imposibilidad de recuperar muchos de los cuerpos.
Las autoridades continúan coordinando las labores de búsqueda y han solicitado apoyo internacional para disponer de equipos y suministros necesarios para las operaciones de rescate, especialmente en las zonas de difícil acceso y en los túneles de las instalaciones hidroeléctricas.




