SANTO DOMINGO.– El acelerado crecimiento urbano, los retos del drenaje pluvial, la movilidad, en el manejo de los residuos sólidos y la urgencia de blindar el territorio frente a fenómenos climáticos han colocado sobre el tapete un debate que gana fuerza entre urbanistas y politólogos: ¿qué perfil gerencial necesitará la capital para enfrentar los desafíos de la próxima década?
Organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierten de manera sistemática que la gestión de las metrópolis modernas exige una administración fundamentada en datos duros, planificación espacial rigurosa y cuadros gerenciales profesionales, advirtiendo sobre el peligro de la improvisación política en la ejecución de obras públicas. En la misma línea, referentes del urbanismo como el geógrafo español Jordi Borja sostienen que el gobierno local requiere un profundo rigor técnico en el ordenamiento territorial para evitar que el desarrollo de la ciudad quede a merced del cortoplacismo.
En este escenario de creciente complejidad, comienza a llamar la atención la experiencia acumulada por perfiles técnicos vinculados directamente a la infraestructura metropolitana, como es el caso del ingeniero civil Felipe “Fellito” Suberví, actual director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), posición desde la cual administra desde 2020 una de las arterias operativas más críticas del Gran Santo Domingo.
Una gestión interdependiente
Especialistas en gobernanza local coinciden en que los problemas de la capital ya no operan de forma aislada. Como apuntan manuales metodológicos de redes internacionales como el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), una inundación urbana no es solo producto de un aguacero, sino la consecuencia directa de fallas en el drenaje, ocupación informal del suelo, acumulación de desechos y debilidades en la planificación institucional.
Y es que para los especilistas administrar un territorio metropolitano exige capacidad para diseñar proyectos de ingeniería de gran escala, gerenciar presupuestos complejos y articular respuestas interinstitucionales. Es precisamente en ese tramo donde la trayectoria de Suberví aporta elementos al análisis técnico.
Graduado de Ingeniería Civil en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con posgrados en Administración de la Construcción y especialización en tecnología del hormigón, su recorrido profesional ha estado ligado históricamente a la construcción y la gestión de servicios básicos.
De la cañada al acueducto
Al frente de la CAASD, la gestión de Suberví ha estado marcada por la expansión de la infraestructura hídrica, estabilizando niveles de producción cercanos a los 500 millones de galones diarios y apuntalando proyectos estratégicos como la ampliación del Acueducto Oriental Barrera de Salinidad —diseñado para inyectar unos 45 millones de galones adicionales a Santo Domingo Este y Norte— y la rehabilitación de sistemas históricos como Haina-Manoguayabo.
En paralelo, la institución ha ejecutado un programa de saneamiento de cauces que reporta la intervención de unos 45 kilómetros de cañadas y la culminación de obras sanitarias en aproximadamente 19 kilómetros. Iniciativas de alta densidad social como el proyecto Guajimía ilustran un reto gerencial ineludible en la administración de ciudades: intervenir sectores vulnerables y ejecutar obras complejas sin fracturar la dinámica cotidiana de las comunidades.
El debate municipal
Naturalmente, las competencias de un ayuntamiento abarcan un espectro mucho más amplio que el ciclo del agua: seguridad ciudadana, recolección de basura, ordenamiento del tránsito, recuperación de espacios públicos y fomento del desarrollo económico local forman parte de una agenda edilicia inherentemente diversa.
No obstante, analistas de la administración pública señalan que la magnitud de los retos urbanos está obligando a replantear el perfil del liderazgo local. La discusión sobre el futuro institucional de Santo Domingo transita cada vez menos por el pragmatismo político tradicional y más hacia la urgencia de contar con ejecutivos capaces de gestionar infraestructura, planificación y ejecución con rigor técnico.




