MADRID.- El Gobierno español aprobó este martes el anteproyecto de la ley antitabaco que equipara cigarrillos electrónicos y vapeadores al tabaco convencional, en la que se prohíbe fumar en terrazas, playas, piscinas o paradas de autobús, y restringe la venta de los nuevos productos a establecimientos especializados.
El Consejo de Ministros dio luz verde al texto, que iniciará ahora su tramitación parlamentaria en el Congreso y que reforma la primera ley antitabaco, de 2005, para adaptar la legislación a los nuevos productos relacionados con el tabaco y reforzar la protección de la infancia y la adolescencia.
La ministra de Sanidad de España, Mónica García, detalló en rueda de prensa que el tabaquismo provoca 50.000 muertes al año y esta norma pretende proteger mejor la salud pública y avanzar hacia una generación «libre de tabaco».
La futura ley igualará la legislación para tabaco convencional al cigarrillo electrónico, las bolsitas de nicotina, productos a base de hierbas como ‘shishas’ y cualquier dispositivo que imite o se asocie al acto de fumar.
Y extiende los espacios sin humo a vehículos de transporte con conductor, exteriores de centros sanitarios, educativos, universitarios y sociales, a parques infantiles y zonas culturales o deportivas.
El anteproyecto actualiza las infracciones, cuantías y responsabilidades para adecuarlo a las nuevas medidas y da 12 meses a los fabricantes para que adapten sus productos al nuevo marco legal. Las multas por infracción grave serán de hasta 600.000 euros.
Otra de las novedades es la prohibición expresa del consumo de tabaco y demás productos relacionados a menores de 18 años, ante el incremento del uso del cigarrillo electrónico y nuevos dispositivos entre los jóvenes de 14 a 18 años.
Ante ello, el presidente de la patronal Hostelería de España, José Luis Álvarez, aseguro que le parece «absurdo que el país más turístico de Europa sea el que vaya a poner una prohibición a fumar en terrazas», cuando está permitido en todos los del continente a excepción de en Suecia.
«Estamos en un momento en el que España recibe casi cerca de cien millones de turistas extranjeros», en gran medida por su «atractivo especial, donde la convivencia en nuestros bares y en nuestras terrazas se produce durante todo el año» gracias a la «climatología» del país; la prohibición, por tanto, «es como pegarse un tiro en el pie», sentenció.
Además, dijo que prohibir fumar en terrazas no proporcionará un descenso del consumo de tabaco, sino que desplazará a los fumadores a otros lugares al aire libre.
En España, agregó, «nos gusta más educar a nuestros jóvenes, educar a la gente para que pueda dejar de fumar, pero lo que no tiene sentido es prohibir fumar en un sector donde en nuestras terrazas hay aire libre, hay respeto».
Las ventas de cigarrillos en España en 2024 se situaron en 2.143 millones de cajetillas, lo que supone una reducción del 53,8 % respecto a 2005, el año en el que se aprobó la primera ley que prohibía fumar en espacios cerrados, una norma que entró en vigor en enero de 2006.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda, en España se vendieron 4.634 millones de cajetillas de 20 cigarrillos en 2005, una cifra que se redujo un 2,81 % en 2006 con esa primera norma, que incluía la regulación, la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.




