Redacción –Como es tradición, la República Dominicana celebra una de las festividades más emotivas y concurridas del año: el Día de las Madres.
El Día de las Madres es mucho más que una fecha comercial; es el reconocimiento colectivo al pilar fundamental de la estructura familiar y social. Su importancia radica en visibilizar el trabajo incansable, el sacrificio y el amor incondicional que las madres y figuras maternas brindan en la formación de las futuras generaciones.
A diferencia de otros países de la región que celebran a principios de mes, los dominicanos reservan el último domingo de mayo para rendir tributo al "ser más querido".
Este año, la celebración con la madres es este domingo 31 de mayo.
¿Por qué se celebra el último domingo del mes?
La elección de esta fecha no es casualidad. Fue instituida oficialmente en 1926 bajo el gobierno de Horacio Vásquez, impulsada por figuras como la educadora Ercilia Pepín y la primera dama Trina de Moya, autora del icónico Himno a las Madres que aún resuena en las escuelas y actos oficiales de todo el país.
La figura más vinculada al origen del Día de las Madres en República Dominicana es Ercilia Pepín.
El 30 de mayo de 1926, durante el gobierno del presidente Horacio Vásquez, el Día de las Madres quedó establecido oficialmente como festividad nacional.
Junto a Ercilia Pepín, otra figura importante fue Trina de Moya de Vásquez, poetisa y esposa del mandatario.
Nacida en Santiago el 9 de diciembre de 1886, Pepín fue maestra normal, escritora, sufragista y una de las voces intelectuales y cívicas más influyentes del Cibao durante las primeras décadas del siglo XX.
Fue ella quien organizó el Comité Pro-Día de las Madres en Santiago, convocando instituciones educativas y representantes de la sociedad civil para darle carácter oficial a la celebración.
La iniciativa tenía además un significado simbólico importante: el país acababa de salir de la ocupación militar estadounidense ocurrida entre 1916 y 1924, por lo que crear festividades nacionales propias también representaba un acto de identidad cultural.
En su texto Invocación en el Día de las Madres, Ercilia Pepín escribió que las madres eran guía de las generaciones y que la fecha debía rendir homenaje a la madre viva y a la madre muerta, a la madre propia y a la madre ajena.
Pepín falleció en 1939, trece años antes de que las mujeres dominicanas conquistaran el derecho al voto. Sin embargo, la fecha que ayudó a crear continúa viva cada último domingo de mayo.
Su aporte fue literario y simbólico: escribió el Himno a las Madres Dominicanas, estrenado durante aquella primera celebración y cuyos versos todavía se interpretan en escuelas del país.
El Comité Pro-Día de las Madres también definió los símbolos de aquella primera festividad:
Clavel rojo para quienes tenían a su madre viva.
Azucena o nardo blanco para quienes ya la habían perdido.
Con el paso del tiempo, esas tradiciones evolucionaron hacia los regalos, reuniones familiares, almuerzos y flores, aunque el sentido original de homenaje y gratitud permanece intacto.
Dato curioso: ¿sabías que las impulsoras del Día de las Madres en RD nunca tuvieron hijos?
Existe un detalle curioso detrás del origen de esta celebración: ni Ercilia Pepín ni Trina de Moya tuvieron hijos biológicos.
Trina de Moya resumió esa realidad en una frase que se hizo célebre: “El buen Dios nos quitó nuestras hijas para darnos por hijos un Pueblo”.
Por su parte, Ercilia Pepín dedicó su vida a la educación de generaciones de dominicanos, dirigiendo escuelas y formando maestras en distintas regiones del país.
Fueron precisamente dos mujeres sin hijos propios quienes ayudaron a darle a República Dominicana una de sus celebraciones familiares más importantes.




