SANTO DOMINGO.- “Me curó el acné y ya no tengo mal olor corporal”, “Me ayudó a tener erecciones”, son algunos de los testimonios que comparten en las redes sociales de un remedio casero que consiste en fermentar una gran cantidad de ajo en miel durante siete días para luego consumirlo diario en ayunas, pero especialistas advierten sobre los riesgos de esta práctica.
El preparado lo promocionan como una “solución milagrosa” para curar el acné, síntomas gripales, equilibrar la flora vaginal, desinflamar el cuerpo y solucionar la disfunción eréctil.
La nutrióloga Natalie Fulcar aseguró que por sus componentes podría tener efectos curativos, pero que la fitoterapia (uso de plantas medicinales y sus derivados con fines terapéuticos) debe utilizarse de manera individual, evaluando la condición de cada paciente.
Respecto a que si ayuda o no con el acné, indicó que, así como podría tener sus beneficios, también podría desequilibrar y empeorar la condición; por eso reiteró que los procesos se deben hacer bajo supervisión médica.
Así mismo aseguró que no se puede categorizar algo como bueno o malo en general, ya que los profesionales no indican algo a algún paciente solo porque sirva para lo que tiene.
“No siempre discrimina el tipo de microorganismo que va a afectar; debe tratarse bajo observación”. También afirmó que la pócima sí tiene cierta capacidad antiinflamatoria indirecta, ya que tiene antioxidantes.
Las promociones de este brebaje calaron no solo en el interés de las mujeres por tener una piel más saludable, sino que también hombres lo promocionan como un “salvador sexual“.
Fulcar informó que químicamente no tiene registro de que ayude con la erección masculina.
Por su parte, el usuario Jesuel Lara, que impulsa activamente este remedio en sus redes sociales, manifestó que padece de colon irritable y que la pócima “le cambió la vida”, además le ayudó a tener una salud sexual más activa.
En cuanto a los riesgos, afirmó que, por la forma de preparación y consumo, podría tener efectos nocivos.
“Puede afectar a pacientes que padezcan o tengan predisposición a condiciones de la presión arterial, diabetes o prediabetes, úlceras o gastritis; incluso podría interactuar con alguna medicación”.
En ese sentido, Lisa compartió su experiencia adversa, que al consumir el ajo en ayunas le provocaba efectos secundarios de inmediato.
“Yo me lo estaba comiendo en ayunas, pero me daba un dolor muy fuerte en el estómago, y si no comía algo de una vez, me daba desaliento y mareo”.
En ese sentido, la especialista recalcó que todos los casos se deben trabajar de manera particular, ya que cada paciente requiere de un procedimiento y un tiempo diferente de medicación dependiendo del contexto para la seguridad del paciente.




