DAJABÓN.- La preocupación por el futuro de los recursos naturales y de las comunidades que habitan la línea fronteriza reunió a representantes de organizaciones sociales, comunitarias y ambientales de República Dominicana y Haití en el Encuentro Binacional de Resistencia al Extractivismo, un espacio de diálogo donde predominó un mismo mensaje: la defensa del territorio debe construirse de manera conjunta, sin importar el lado de la frontera.
La jornada tuvo como eje central el análisis de los posibles impactos sociales y ambientales que podría generar el proyecto minero de UNIGOLD en la zona de Restauración y comunidades haitianas cercanas, así como la creación de estrategias comunes para proteger los bienes naturales compartidos.
El encuentro fue organizado por el Centro Montalvo, con el acompañamiento de diversas organizaciones de ambos países. La bienvenida estuvo a cargo del diácono Carlos R. Delgado, mientras que la moderación fue realizada por Julio Ovalle, representante de COANOR.
Durante la actividad, los participantes compartieron experiencias de otros territorios afectados por la minería, especialmente el caso de Cotuí, considerado por muchos como una referencia de los conflictos sociales y ambientales que pueden surgir cuando las actividades extractivas impactan comunidades rurales.
El coordinador programático Amin Matías presentó una visión general sobre los objetivos del encuentro, mientras que Geralkis Guzmán, promotor del Centro Montalvo, expuso los procesos de formación y acompañamiento desarrollados con comunidades vulnerables ante posibles proyectos mineros, resaltando la importancia de fortalecer la organización comunitaria antes de que se produzcan conflictos ambientales.
Uno de los momentos de mayor interés fue la exposición del GAFE, organización haitiana que compartió las acciones desarrolladas en su país frente a la problemática vinculada a UNIGOLD, describiendo las experiencias de movilización comunitaria, defensa del territorio y participación ciudadana.
Organizaciónes
El encuentro también abrió un amplio espacio de escucha donde líderes comunitarios, organizaciones sociales y representantes ambientales expresaron sus preocupaciones sobre el futuro de la zona fronteriza, coincidiendo en que la protección del agua, los bosques y la biodiversidad requiere una respuesta coordinada entre ambos países.
Como resultado de la jornada, los asistentes realizaron una lluvia de ideas y un trabajo participativo para diseñar propuestas y acciones conjuntas orientadas a fortalecer la sensibilización comunitaria, la incidencia pública y la defensa de los recursos naturales compartidos.
Los organizadores destacaron que este tipo de iniciativas busca consolidar una articulación binacional permanente entre comunidades dominicanas y haitianas, con el propósito de intercambiar información, promover la participación ciudadana y dar seguimiento a cualquier proyecto que pueda tener repercusiones sobre el medio ambiente y la calidad de vida de las poblaciones fronterizas.




