ESTADOS UNIDOS.- La condena contra una creadora de contenidos en Estados Unidos ha puesto en primer plano el debate sobre los límites de las acusaciones sin fundamento en redes sociales. Un jurado federal ordenó a la influencer Ashley Guillard pagar 10 millones de dólares en daños y perjuicios a la profesora Rebecca Scofield, de la Universidad de Idaho, por acusarla falsamente de estar involucrada en los asesinatos de cuatro estudiantes en 2022. El caso ha generado gran repercusión no solo por el monto de la indemnización, sino por el antecedente que sienta respecto al uso irresponsable de plataformas como TikTok para difundir acusaciones graves sin pruebas objetivas.
El veredicto se conoció el viernes 27 de febrero de 2024, cuando un jurado federal determinó que Ashley Guillard debía pagar a Rebecca Scofield una suma total de 10 millones de dólares por daños y perjuicios. Esta cifra se desglosa en 6,5 millones de dólares por las acusaciones relacionadas con los asesinatos y 3,5 millones de dólares por la difusión de afirmaciones falsas sobre una supuesta relación inapropiada entre Scofield y una de las víctimas. La sentencia reconoce el impacto devastador que pueden tener las declaraciones infundadas, especialmente cuando se difunden masivamente en redes sociales.
El monto de la indemnización, considerado elevado incluso para los estándares estadounidenses, busca reparar el daño reputacional y personal causado a Scofield, además de enviar un mensaje claro sobre la gravedad de difundir afirmaciones sin sustento en entornos digitales.
Ashley Guillard, conocida en línea por realizar teorías sobre asesinatos no resueltos, a menudo basándose en la consulta de cartas del tarot, publicó en noviembre de 2022 una serie de videos en TikTok donde aseguraba que Rebecca Scofield era responsable de los asesinatos de cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho. Las publicaciones, que sumaron al menos 21 videos, no solo vinculaban públicamente a la profesora con los crímenes, sino que además insinuaban o afirmaban de manera directa que Scofield mantenía una relación sentimental con una de las víctimas.
Durante ese periodo, el caso de los asesinatos en Idaho captó la atención nacional e internacional, ya que la brutalidad del hecho sacudió a la comunidad universitaria y generó una avalancha de teorías en internet. Sin embargo, el propio proceso policial y judicial terminaría señalando a Bryan Kohberger como el responsable, quien confesó los crímenes y fue condenado a cadena perpetua.
Ante la viralización de los videos y la gravedad de las acusaciones, Rebecca Scofield optó por actuar de inmediato. Según consta en la denuncia presentada en diciembre de 2022, Scofield envió a Guillard varias cartas de cese y desistimiento, exigiendo que dejara de difundir contenido difamatorio. A pesar de estas advertencias formales, la creadora de contenidos persistió en sus publicaciones, manteniendo la narrativa de que Scofield había orquestado los asesinatos tras supuestas amenazas de que se haría pública una relación sentimental con una de las víctimas.
La negativa de Guillard a retirar las acusaciones y la continuidad de los videos incrementaron el daño y fueron factores determinantes para el avance de la demanda judicial.
El 6 de junio de 2024, un juez federal falló a favor de Rebecca Scofield, considerando que las afirmaciones de Ashley Guillard constituían difamación. El juez subrayó que las declaraciones de la influencer se basaban “solo” en su “intuición espiritual sobre los asesinatos”, sin ninguna base objetiva. Además, señaló que Guillard persistió en sus acusaciones incluso después de que el Departamento de Policía de Moscú emitiera un comunicado de prensa en diciembre de 2022 donde aclaraba que Scofield no era sospechosa en la investigación.
La sentencia remarca que las afirmaciones realizadas en redes sociales, aun cuando se presenten como teorías o creencias personales, pueden tener consecuencias legales si dañan la reputación de terceros sin sustento fáctico.
Durante el juicio federal, se expuso cómo las acusaciones públicas en internet pueden afectar gravemente la vida profesional y personal de una persona, incluso cuando posteriormente se demuestran falsas. El testimonio presentado ante el jurado detalló el modo en que Scofield sufrió daños en su prestigio y en su entorno laboral, a raíz de las publicaciones virales de Guillard. El caso puso de relieve el poder de las redes sociales para amplificar mensajes sin filtrar y el riesgo real de que acusaciones infundadas destruyan carreras y reputaciones.
El jurado estipuló claramente la división de la indemnización: 6,5 millones de dólares corresponden al daño causado por las acusaciones vinculadas a los asesinatos, mientras que 3,5 millones de dólares se adjudican por las declaraciones falsas acerca de una supuesta relación inapropiada entre Scofield y una de las víctimas. Ambos componentes de la sentencia reflejan el reconocimiento judicial del daño multidimensional que sufrió la profesora, tanto en el plano profesional como personal.
Tras conocerse el veredicto, Rebecca Scofield declaró a la prensa que el fallo “refuerza la decisión del juez y transmite un mensaje claro: las declaraciones falsas en línea tienen consecuencias reales para personas reales y son inaceptables en nuestra comunidad”. Además, Scofield recordó la gravedad del caso original, describiéndolo como “el capítulo más oscuro de la historia de nuestra universidad”, e insistió en la importancia de respetar y cuidar a las víctimas en situaciones tan trágicas.
Según informó el periódico The Idaho Statesman, Scofield declaró que las acusaciones le habían provocado ansiedad grave, trastorno de estrés postraumático y dolores nerviosos en todo el cuerpo, lo que le dificultaba trabajar como directora del departamento de Historia de la Universidad de Idaho. Dijo que ella y su familia habían evitado asistir a una vigilia por las víctimas por miedo, y que se habían sentido aislados de su propia comunidad.
En respuesta al fallo, Ashley Guillard publicó una serie de 21 videos en TikTok los días 2 y 3 de marzo, donde calificó el veredicto de “injusto y ridículo” y puso en duda la imparcialidad de varios miembros del jurado. En declaraciones posteriores, la influencer manifestó que el fallo no refleja las pruebas presentadas y sugirió que podría intentar apelar la decisión judicial.




