REDACCIÓN.- Cada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una efeméride proclamada la Asamblea General de Naciones Unidas una fecha simbólica para conmemorar la importancia que tiene la felicidad como parte integral en el desarrollo y bienestar de todos los seres humanos.
Hoy, los neurocientíficos, psicólogos y especialistas han descubierto que la felicidad no es solo cuestión de suerte ni un destino final, sino una habilidad que puede entrenarse como un músculo.
Distintas investigaciones revelaron que la felicidad no depende de grandes eventos ni de la acumulación de bienes materiales.
Distintas investigaciones revelaron que la felicidad no depende de grandes eventos ni de la acumulación de bienes materiales. Solo un 10% se relaciona con factores externos, mientras que un 50% está determinado por la genética y el 40% restante depende de acciones intencionadas.
- Dopamina: la motivación y el logro. Esta hormona se libera cuando se alcanza una meta, sin importar su magnitud. Desde terminar una tarea hasta recibir un reconocimiento, cada pequeño éxito refuerza el circuito de recompensa del cerebro. “Cada logro que alcanzamos aumenta la liberación de dopamina.
- Endorfinas: el placer y el alivio natural del dolor Funcionan como un analgésico natural y se asocian con la euforia. Se liberarán al hacer ejercicio, reír, bailar o incluso consumir ciertos alimentos.
- Serotonina: la clave para un bienestar duradero A diferencia de la dopamina y las endorfinas, la serotonina genera un estado de armonía que perdura en el tiempo. La exposición al sol, la meditación y el contacto con la naturaleza estimulan su producción.
- Oxitocina: la hormona del amor y los vínculos sociales. Se activa con el contacto físico, los abrazos y los lazos de confianza. Fortalece las relaciones y genera una sensación de conexión.