SANTO DOMINGO.-El partido Opción Democrática (OD), a través de su dirigente Nicole Pichardo, cuestionó este lunes el criterio empobrecedor al que obedece el aumento en la tarifa del impuesto de circulación vehicular (marbete) anunciado por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), calificándolo como un nuevo episodio de la "reforma fiscal por etapas" que castiga el bolsillo de las familias dominicanas sin ofrecer mejoras reales en los servicios públicos.
Pichardo señaló que, si bien la realidad económica refleja que el marbete no se actualizaba desde 2016 frente a una inflación acumulada superior al 57%, lo cuestionable es la prioridad del Gobierno: veloces para ajustar los cobros, pero lentos e ineficientes para responder a los problemas diarios de la ciudadanía.
Un modelo obsoleto e injusto
La dirigente denunció que la decisión de mantener un esquema basado exclusivamente en el año de fabricación es una muestra de continuidad de políticas regresivas, presentes en las decisiones de quienes nos han gobernado. Al tiempo que explicó que, en el sistema actual, un vehículo económico de trabajo (como un Suzuki Celerio) termina pagando la misma tarifa fija que una camioneta de lujo (como una Chevrolet Tahoe) solo por haber sido fabricados en el mismo año.
En ese sentido, sostuvo que el sistema actual castiga al que menos tiene: un vehículo de trabajo de 400 mil pesos paga un 1% de su valor en marbete, mientras que una jeepeta de lujo de 10 millones solo paga el 0.0004%. Proporcionalmente, el vehículo más económico aporta 100 veces más que el de alta gama .
"Es un absurdo que empobrece a las familias trabajadoras y a la clase media. No podemos seguir aceptando que, gobierno tras gobierno, la vía más fácil sea sacarle más dinero del bolsillo a quien menos tiene", señaló Nicole Pichardo.
La propuesta: Cobro progresivo y transparente
Opción Democrática exigió a la DGII la realización de un estudio técnico para sustituir el criterio del año de fabricación por el valor fiscal real del vehículo. Esta alternativa busca instaurar un principio de justicia tributaria, donde quienes poseen activos de mayor gama o lujo tributen en proporción a su verdadera capacidad económica.
Pichardo recordó además que el marbete es teóricamente un pago para certificar el tránsito seguro, un contraste irónico con el deterioro de las vías públicas a nivel nacional. Como muestra de acción directa, militantes de la organización han estado realizando jornadas comunitarias para tapar hoyos en las calles de Santiago y el Distrito Nacional.
América Latina demuestra que sí es posible
Enfatiza que en muchos países de América Latina la justicia tributaria en el tránsito vehicular es una realidad cotidiana. Cuando un ciudadano en Chile renueva su Permiso de Circulación, el cobro no se calcula a ciegas por los años del motor, sino a partir de la tasación fiscal oficial del Servicio de Impuestos Internos, aplicando tasas progresivas que escalan de manera justa desde un 1% para los autos económicos hasta un 4.5% para los de alta gama. Esta misma lógica de equidad se vive en las calles de Colombia, donde el Impuesto Vehicular mide el avalúo comercial fijado por el Ministerio de Transporte para distribuir la carga fiscal en peldaños del 1.5%, 2.5% y 3.5% según el verdadero valor del automóvil. Del mismo modo, en Costa Rica el emblemático Marchamo integra un impuesto a la propiedad donde el Ministerio de Hacienda fiscaliza el valor real del vehículo para aplicar una escala progresiva que va del 1.2% al 3.5%, demostrando que la región ya ha dado el paso hacia un modelo donde cada quien aporta en estricta proporción a lo que tiene.
"La región nos demuestra que es perfectamente viable cobrar de forma justa y transparente. Exigimos a las autoridades mirar estas experiencias y dejar de aplicar la fórmula fácil de cobrarle lo mismo a un vehículo modesto que a un vehículo de lujo", concluyó.





