REDACCIÓN .–Flávio Bolsonaro, derrotado por las urnas y bajo investigación judicial, ha huido de Brasil hacia Estados Unidos. El Departamento de Estado ha anunciado que concederá al líder ultra brasileño y a su familia visados para entrar en el país. Fue la confirmación definitiva de la fuga, que dirigentes próximos al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro habían anticipado a los medios brasileños tras una jornada de rumores y especulaciones.
Según el diario O Globo, anoche llegó a Miami. Bolsonaro huye de la última de las investigaciones judiciales abiertas contra él. La Dirección Nacional de Migraciones (DNM) de Argentina ha confirmado en un comunicado que el candidato presidencial y su familia cruzaron la frontera por la provincia de Misiones, desde donde tomaron poco después un vuelo privado con destino a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes le había concedido el lunes a Bolsonaro 24 horas para entregar los pasaportes ante su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales. Tras el incumplimiento de la orden, la policía ha anulado la vigencia de los documentos brasileños de Bolsonaro, que tiene también uno diplomático por su condición de senador. Pero el político ultra dispone además de otro pasaporte italiano.
El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dicho que lamentaba la huida de Bolsonaro. “Podría haberse quedado y demostrar que las acusaciones [en su contra] no son ciertas”, ha dicho. También ironizó sobre la relación que el clan Bolsonaro mantiene con el gobierno de Donald Trump. “Brasil es su segundo hogar, su primer hogar es Estados Unidos”, ha opinado el presidente. La orden de entregar los pasaportes había sido divulgada el pasado lunes por el propio Bolsonaro, a la vez que declaraba en los términos más rotundos que en ningún caso huiría del país. Aseguraba que pretendía ejercer de líder de la oposición al presidente Luiz Inácio Lula da Silva después de su inesperada derrota en las elecciones presidenciales del pasado domingo. Y aseguraba: “Entregaré mis pasaportes y me defenderé de esta farsa, que es un claro intento de intimidarme”.
Bolsonaro había salido triunfador de la primera vuelta, el pasado 4 de octubre, y su certeza de que acabaría alcanzando la presidencia era tal que incluso se lanzó a dar pistas sobre su futuro Gobierno y sus primeros planes. Las encuestas avalaban su confianza. Y también la historia: todos los vencedores del primer turno de las elecciones presidenciales brasileñas lo habían revalidado en el segundo. Hasta que el domingo se produjo la histórica remontada de Lula, que dejó noqueados a los bolsonaristas.





