SANTO DOMINGO.- El comunicador y presentador de televisión Manuel Meccariello afirmó que la comunicación dominicana tiene el desafío de evolucionar al ritmo de las nuevas plataformas y audiencias, pero sin permitir que la vulgaridad, los ataques personales, el sensacionalismo y la falta de respeto se conviertan en herramientas para alcanzar popularidad.
Con más de tres décadas de trayectoria en los medios de comunicación, Meccariello sostuvo que siempre ha defendido la libertad de expresión como uno de los pilares fundamentales de la democracia, pero advirtió que libertad de expresión no debe confundirse con libertinaje de expresión.
A su juicio, una cosa es modernizar los formatos, incorporar nuevas tecnologías y conectar con las nuevas generaciones, y otra muy diferente es utilizar el escándalo, los insultos y la confrontación personal como mecanismos para conseguir reproducciones, “likes” y monetización.
“La comunicación debe evolucionar, no degradarse. Podemos avanzar con los tiempos, adoptar nuevas plataformas y conectar con las nuevas audiencias, pero sin renunciar al respeto, la ética y la responsabilidad que dignifican nuestra profesión”, expresó.
Meccariello manifestó su preocupación ante lo que considera una tendencia creciente de algunos espacios mediáticos a convertir el debate público en enfrentamientos personales, donde el objetivo principal parece ser provocar una reacción que genere mayor alcance, sin medir las consecuencias que pueda tener sobre la dignidad y la reputación de las personas involucradas.
Consideró igualmente preocupante que, en determinados casos, se utilice la comunicación para desacreditar, humillar o destruir la imagen de otras personas, simplemente porque este tipo de contenido genera mayor interacción.
“Ninguna cantidad de visualizaciones justifica afectar la dignidad de un ser humano. Obtener ingresos a costa del descrédito ajeno no puede convertirse en el modelo de éxito que transmitamos a las nuevas generaciones de comunicadores”, afirmó.
El comunicador también cuestionó la dinámica de algunos sectores de la comunicación en los que, según señaló, parece necesario formar parte de determinados “bloques” o protagonizar controversias para alcanzar notoriedad.
“¿Vale realmente la pena sacrificar la credibilidad profesional por un momento de viralidad? ¿Vale la pena obtener ingresos a costa del descrédito ajeno? ¿Es ese el legado que queremos dejar a las nuevas generaciones de comunicadores?”, reflexionó.
Una comunicación con propósito
Meccariello defendió una visión de la comunicación orientada a educar, informar, orientar, promover valores, construir ciudadanía y fortalecer la democracia.
Entiende que los comunicadores tienen la responsabilidad de elevar el nivel del debate público y demostrar que es posible alcanzar reconocimiento y éxito profesional sin recurrir a la vulgaridad, el sensacionalismo o el ataque personal.
En ese sentido, consideró que la transformación digital representa una gran oportunidad para la comunicación dominicana, siempre que las nuevas plataformas sean utilizadas con responsabilidad.
“La modernidad no puede ser una excusa para abandonar los principios. Los formatos cambian, las plataformas cambian y las audiencias cambian, pero el respeto, la ética y la responsabilidad deben permanecer”, sostuvo.
Finalmente, Meccariello señaló que las tendencias digitales, los “likes” y las cifras de monetización son pasajeras, mientras que la reputación profesional permanece.
“Los ‘likes’ pasan, las tendencias desaparecen y las monetizaciones se agotan. Lo único que permanece es el nombre, la credibilidad y el legado que construimos a través de nuestro trabajo”, afirmó.
Y dejó una última reflexión: “¿Qué vale más: una audiencia momentánea o el honor de ejercer dignamente la comunicación?”.




