LA HABANA.- La dictadura cubana confirmó la muerte de Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más poderosas y temidas del régimen instaurado por Fidel Castro tras la revolución de 1959. El anuncio fue realizado por el dictador Miguel Díaz-Canel, quien lo despidió con un mensaje cargado de elogios hacia uno de los hombres que durante décadas estuvo asociado al aparato represivo, inteligencia y control político de la isla.
“La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre”, escribió Díaz-Canel en la red social X, al tiempo que destacó “su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria”.
La muerte de Valdés cierra un capítulo de la generación que acompañó a Fidel Castro desde los primeros años de la insurgencia armada. Participó en el asalto al Cuartel Moncada en 1953, integró la expedición del yate Granma y combatió en la Sierra Maestra antes de ocupar altas posiciones tras la llegada de la dictadura al poder.
Bajo su mando se creó y desarrolló la Dirección General de Inteligencia (DGI/G2), absorbiendo estructuras previas como el G-2 del Ejército Rebelde
Con el paso de los años se convirtió en uno de los arquitectos del sistema de represión interna cubano y en uno de los dirigentes más influyentes dentro de la estructura del régimen.
Para amplios sectores de la oposición, tanto dentro como fuera de Cuba, Valdés representó durante décadas el rostro más duro del castrismo. Su nombre quedó vinculado al fortalecimiento de los organismos de inteligencia y a los mecanismos de vigilancia, control y persecución política desplegados por el Estado contra disidentes, activistas y opositores.
Aunque sus partidarios lo presentaban como un defensor incondicional de la revolución, sus críticos lo señalaron como uno de los responsables de consolidar el sistema represivo que permitió al régimen mantenerse en el poder durante más de seis décadas.




