SANTO DOMINGO.- La decisión de Spirit Airlines de cerrar operaciones dejó a cerca de 3.000 familias en el sur de Florida sin sustento y sumió en la incertidumbre a unos 17.000 empleados en todo Estados Unidos.
El sábado 2 de mayo, la noticia provocó desconcierto y angustia entre quienes hasta hace poco acudían a la sede de la compañía en Dania Beach como parte de su rutina diaria. Trabajadores como Alejandro López y Román, con más de una década en la empresa, compartieron que sienten la pérdida como algo familiar.
El reto inmediato es conseguir otro empleo en un sector saturado, con pocas opciones para absorber a tantos trabajadores. Muchos dependían no solo del salario, sino también de beneficios médicos vitales para sus familias.
El cierre de Spirit Airlines impactó con fuerza a la comunidad latina en el sur de Florida. Se informó que 4.853 personas perdieron su empleo en la región, muchas con trayectorias de más de 10 años en la empresa.
Los testimonios recogidos en el Broward Career Resource Center en Hollywood muestran a exempleados buscando ayuda para rehacer su vida laboral. Algunos, como Román, señalaron que el volumen de despidos supera la capacidad actual del mercado laboral de la zona.
La falta de alternativas preocupa sobre todo a madres solteras y a quienes tienen familiares con enfermedades crónicas. “Spirit no es una compañía, Spirit es una familia”, enfatizó una trabajadora, sobre el lazo emocional perdido junto con el puesto de trabajo.
Spirit Airlines anunció el fin de sus operaciones de manera abrupta, cancelando todos sus vuelos en la madrugada del 2 de mayo. La decisión provocó caos en aeropuertos, con pasajeros varados y personal sin información clara sobre su futuro.




