Redacción.-Una nueva ofensiva de Irán contra Israel dejó al menos seis personas heridas leves en Tel Aviv, en medio de una escalada que mantiene en máxima tensión a Medio Oriente.
Durante la madrugada de este martes, varias oleadas de misiles activaron las alarmas antiaéreas en distintas zonas del país, incluido el centro de la capital económica israelí, donde se reportaron impactos, incendios y daños materiales.
Según los reportes conocidos hasta ahora, uno de los ataques provocó daños visibles en edificios residenciales y vehículos en Tel Aviv. Además, los misiles dejaron perforaciones de gran tamaño en un edificio de departamentos, mientras otros impactos y fragmentos interceptados causaron afectación en distintos puntos del centro y norte de Israel. Las autoridades israelíes mantienen el balance preliminar en seis lesionados de carácter leve.
En paralelo al ataque, la tensión creció todavía más tras nuevas advertencias desde Teherán. De acuerdo con reportes internacionales, la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con atacar “sin ningún límite” a las tropas israelíes desplegadas en el norte y en Gaza si continúan los golpes contra civiles en Palestina y Líbano.
Desde el lado israelí, el ejército informó en redes que “los equipos de búsqueda y rescate se dirigen a varios lugares del centro de Israel donde se han recibido informes de impactos”, junto con pedir a la población evitar concentrarse en las zonas afectadas.
A esa emergencia se sumaron reportes de daños menores por restos de misiles interceptados en otras ciudades, mientras equipos médicos fueron desplegados también en sectores del norte y sur del país.
La nueva jornada de ataques ocurre en un escenario especialmente delicado. Esto porque mientras Irán lanzaba nuevas oleadas de misiles, Israel ejecutaba bombardeos sobre más de 50 objetivos en Teherán, incluidos sitios vinculados a la Guardia Revolucionaria y estructuras de inteligencia.
Por ahora, el intercambio de ataques sigue abierto y sin señales claras de descompresión inmediata. Con el conflicto ya impactando infraestructura, ciudades y mercados, la preocupación internacional se concentra en evitar que la guerra se amplíe todavía más en la región.




