SANTO DOMINGO.- Sharline Esmeralda Volquez de la Rosa, con solo 16 años de edad, es el vivo ejemplo de una joven que domina con igual maestría el silencio concentrado del campo de golf y el dinámico debate de la diplomacia internacional. Su trayectoria, marcada por la excelencia, demuestra una versatilidad y una profundidad intelectual poco comunes.
Desde los 11 años, el golf se convirtió en su disciplina y su pasión. Este deporte, que exige precisión, estrategia y una fortaleza mental inquebrantable, ha sido el campo donde ha forjado su carácter. Su dedicación ha rendido frutos tangibles, como su victoria en primer lugar (12 hoyos) en el torneo Playa Nueva Romana, y el honor de haber sido la única representante de la región Este en un prestigioso torneo intercolegial.
Sin embargo, el talento de Sharline se expande mucho más allá de los fairways y los greens. Su mente analítica y sus habilidades de oratoria y negociación encuentran un escenario perfecto en el Modelo de las Naciones Unidas. En este ámbito, ha demostrado un compromiso excepcional, logrando pasar al nivel distrital en dos ocasiones consecutivas. Esta distinción la sitúa entre los estudiantes más destacados en debates de simulación internacional, donde representa a naciones, defiende posiciones políticas complejas y busca soluciones diplomáticas a problemas globales, consolidando su perfil como una futura líder.
Este equilibrio entre la acción individual del deporte y la colaboración multilateral del modelo diplomático se sustenta en una ética de trabajo inquebrantable. En el ámbito académico, Sharline mantiene un promedio sobresaliente de 97, respaldado por un historial de buenas notas, lo que confirma que su disciplina es integral y aplicada a todos los aspectos de su formación.
En perspectiva, Sharline Esmeralda Volquez de la Rosa no es solo una promesa deportiva o una estudiante brillante; es una ciudadana global en formación. Su capacidad para alternar entre la concentración solitaria que exige un putt decisivo y la elocuencia pública necesaria para defender una resolución en un comité de la ONU, habla de una joven preparada para los desafíos complejos del futuro. Su camino apunta hacia universidades de élite y hacia escenarios donde su liderazgo, tanto en lo individual como en lo colectivo, seguirá dejando una huella significativa.




